Si odias el cilantro, no estás solo…

Si odias el cilantro, no estás sólo… Y, además, podrás celebrarlo: el 24 de febrero se conmemora el Día Internacional del Odio al Cilantro.

Desde 2013, un grupo nacido en Facebook con el nombre de ‘I hate coriander’ (Odio el Cilantro) está fomentando que se formalice esta fecha como día internacional. No está muy claro que lo consigan de manera oficial, pues apenas llegan a los 290.000 miembros en esa comunidad virtual. Pero es una clara muestra, oficiosa eso sí, de que hay una parte de la población a la que no sólo no le gusta esta hierba aromática… ¡la odia!

Y la odia tanto que están dispuestos a demostrarlo en redes sociales. En Facebook I Hate Coriander, en IG @i.hate.coriander, e incluso su página web de venta de productos con el lema, www.ihatecoriander.org. Date una vuelta por sus publicaciones y verás cómo el nivel de su disgusto al enfrentarse a esta hierba sólo es comparable al de su creatividad a la hora de expresarlo.

La cosa llega tan lejos que en los últimos post y comentarios del grupo se jactan de que si existen algunas cosas que agradecerle al COVID19, por ejemplo, es que “muchos hemos perdido el olfato o el gusto, así que no percibimos el odioso sabor del cilantro”. Hay quienes van más allá y piden contagiarse para no tener que saborearlo, y en el extremo se sitúan quienes le atribuyen ser “el causante de la pandemia” ;).

Las dos explicaciones más extendidas sobre el odio al cilantro

En realidad, la sensación de rechazo que el cilantro genera en muchos paladares (la mayoría en Europa, aunque también en otras partes del mundo), tiene dos explicaciones bastante sencillas. Continúa leyendo para constatar que, si odias el cilantro, no estás solo… y además hay argumentos suficientes para que no tengas que justificarte más.

La primera de ellas es que el cilantro, de la familia de las umbelíferas, es autóctono de zonas concretas de América Latina o Asia. En estos países, sus campos, sus jardines, sus mercados, huelen a cilantro, como a otras tantas especias o hierbas aromáticas. Es decir, su población reconoce ese olor como familiar.

Es una cuestión cultural, y de adaptación al entorno. Y su cultura gastronómica tiene obviamente al cilantro como un ingrediente principal. ¡Qué sería de gran parte de la comida mexicana, peruana o de gran parte del sudeste asiático sin el uso del cilantro!

Para contextualizar mejor esta explicación pongamos el ejemplo de España con el perejil (pariente lejano del cilantro), la albahaca, el tomillo o el romero… Son olores que percibimos desde que nacemos. Que se integran en nuestra alimentación desde prácticamente los primeros purés y nos acompañan toda la vida.

Esta podría ser una lógica consistente para una parte importante de la población que odia el cilantro, está claro. Pero hay una segunda, que se basa en la propia naturaleza del cilantro como especie umbelífera. Y es que no sólo comparte familia con el eneldo o el hinojo, pues de ser así lo percibiríamos por su sabor anisado y casi dulce. Es que es ‘primo’ carnal del apio, y de, atención, ¡la cicuta! De ahí su sabor amargo y desagradable para algunos paladares, que hace que sea percibido como jabonoso.

¡Muchos de sus detractores dicen que es como si estuvieran comiendo detergente concentrado!

El gen OR6A2 sería el responsable de que el cilantro te sepa a jabón

Si has llegado hasta aquí o eres muy curioso o necesitabas saber por qué el cilantro y tus papilas gustativas no se llevan bien. Y es posible que ya hayas leído de la existencia de un estudio que cifra entre el 4% y el 14% (de una muestra de 50.000 personas), el porcentaje de gente que percibe el cilantro como un sabor jabonoso.

Según el informe, es debido a la codificación que realiza en el organismo el gen del receptor olfativo, al menos entre las poblaciones europeas. Concretamente el gen OR6A2, encargado de detectar el sabor de los aldehídos. Éstos son unos compuestos orgánicos presentes en la hoja del cilantro pero también en jabones y perfumes.

Si has intentado ahondar en estas investigaciones te habrás percatado de que los estudios no son demasiado profundos ni exhaustivos 😉 Pero en la comunidad internacional tampoco han sido rebatidos hasta ahora. Así que si tu odio por el cilantro es tan visceral como el de la comunidad de haters de ‘Odio el Cilantro’ entendemos que te reconforte, al menos, saber que no estás solo.

Algunas de las imágenes publicadas en el grupo de Facebook I Hate Coliander son así de explícitas 😉

Curiosidades sobre el odio al cilantro

Y si estás en esta situación, te alegrará saber que hay mucha más gente como tú. Que no se limita sólo a advertir al camarero de que elimine cualquier rastro de cilantro en su guacamole, su ceviche o su sopa thai.

Para muestra, un botón: un usuario de la comunidad de Facebook de I hate Coriander llevó tan lejos su disgusto por el herbáceo que hasta lo incluyó en sus votos matrimoniales. Según asegura el mismo, frente al sacerdote y a su futura esposa exclamó:

“Hay algunas cosas de las que estoy seguro, algunas cosas que confío son y seguirán siendo ciertas: prefiero Mac a PC, odio el cilantro y he decidido que te amo. Te amo sin medida, sin reservas, sin necesidad de nada más”.

La fama del odio al cilantro es tal que aparece, incluso, en un post del blog de Gmail. A finales de 2010 su líder técnico, Wiltse Carpenter, utilizó la comparación entre quienes aman u odian el cilantro, para convencer a sus usuarios de que la nueva vista de ‘conversaciones’ de la bandeja de entrada era imbatible. Y lo expresaba de esta manera: “o lo amas, o lo odias”.

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Si estabas entre ellos, acuérdate de nosotros el próximo 24 de febrero y recuerda: ¡Feliz día Internacional del Odio al Cilantro!